Va de proyectos: VARIABLE - Ferminchovazquez
Gotas de rocío al amanecer


En la fotografía digital llega un punto en el que aspiras a algo más. Para unfotográfo digital nativo, mis disparos en analógico son anecdóticos, las redes sociales y la toma de fotografías han ido de la mano. 

Todo empezó con un regalo de bodas, mi antigua nikon D90, y un reto que se me planteó y asumí desde el minuto cero: no disparar en el modo manual. Para esto había que leer el "manual". 

Al tiempo llegó el foro OJO DIGITAL, al que conocí a través de el "patrocinio" que tenían entonces con la revista NATIONAL GEOGRAPHIC, donde el publicar fotografías, y obtener buenos comentarios, se convirtió durante un tiempo en una obsesión. 

SIn embargo, y después de muchos palos, llegaban algunas alabanzas a las fotografías que compartía. Nunca alcancé, eso hay que reconocerlo, el placer de lograr una FDSL (foto de la semana). Pero, el hecho de que mis fotografías se valoraran individualmente y no en su conjunto, que los comentarios se centraran la mayoría de las veces en cuestiones técnicas y de edición, dejando de lado el mensaje o la intención, me hicieron darme cuenta de que este modo de exponer lo que hacía, desprovisto de toda profundidad, me era completamente insatisfactorio y desmotivador. Además, siempre desconfío de las alabanzas, pues soy muy exigente con mi trabajo.

Llegué a dejar de publicar  mis fotos en el foro por estos motivos, desapareciendo de él. Lo que fue un punto de encuentro y aprendizaje perdió con los años  su atractivo. Y, por esta, y otras razones personales, dejé de hacer fotos con asiduidad.

Con los años volví  a recuperar la ilusión  por la fotografía a raíz de una visita a las salinas de Sanlúcar de Barrameda que hice con un gran amigo mío. Nos levantamos una mañana de agosto, antes del amanecer, y fuimos a esta localización sin haberla pisado con anterioridad. 

Cuando despuntó el sol el espectáculo fue tremendo, y eso a pesar de la humedad, el calor y el cielo plano que teníamos, sin el menos atisbo de nubes. Aquella experiencia me dejó con ganas de volver otra vez, y hacer de las salinas mi lugar de encuentro con la fotografía, la naturaleza, la luz y la curiosidad. Volví a los pocos días al atardecer, y solo me pudieron echar de allí los mosquitos de las marismas . Se lo decía hace poco a un amigo, Sanlúcar es  de atardeceres y solo el que ha estado allí, en la desembocadura, lo sabe.

Esta, y otras experiencias similares con otras localizaciones, hacen que te apropies de los lugares que fotografías, haciéndolos tuyos, pues al robar con mayor o menor pericia esos momentos efímeros de luz, de los que eres un pequeño testigo,  estos se van metiendo dentro de ti poco a poco. Así me pasa con mis barcas y mis árboles. Los siento míos, aunque no me pertenezcan. 

Al final, todas la sensaciones que trato de explicar hacen que lo técnico o la edición, queden atrás, pasen a un segundo plano, y solo quede aquello que tratas de transmitir con tu captura, aunque solo sea tu admiración hacía lo efímero de un momento irrepetible, en un sitio que te es importante. 

Esas sensaciones no se pueden  explicar con una sola toma, pues, únicamente viendo  todas las fotografías que has tomado de una misma localización, alguien puede llegar a comprender el vínculo que se está creando con aquello que has fotografiado y como este a través de sus cambios y sus variaciones, su luz, te transforma, aunque tú ni siquiera puedes llegar a afectarlo en modo alguno, pues  por allí solo hemos estado  de paso.

Y, aunque he vuelto a estar presente en las redes sociales (instagram, flickr...) lo hago porque hoy en día la fotografía digital no puede entenderse sin ellas: no dejan de ser un mal necesario con algún aspecto positivo. Compartes tu trabajo, te das a conocer con mayor o menor éxito, y te sirve de punto de encuentro (nikonistas granada) con amigos que tienen una misma pasión. 



Azul
Amanecer y arbol

Por el contrario, la cultura visual que impone la red social, llámese OJO DIGITAL, instagram o como sea, toma como único objeto la foto, o más bien la imagen, totalmente  aislada, lo que en si mismo en un resultado pobre,  que se sumergerá en el océano de  imágenes que inundan la red, lo que me es totalmente insatisfactorio. 

Imágenes llamadas a desaparecer en cuestión de segundos,  bajo la acumulación desacomplejada de hashtags y etiquetas que no aportan nada a su significado. Imágenes que fenecen al poco tiempo de ser compartidas.

Y, aunque, crear un proyecto fotográfico va a tener el mismo resultado inócuo y efimero, por lo menos servirá a un propósito mayor: intentará evitar la indiferencia, y dotará de sentido propio a mi fotografía, desligándola de comentarios, likes y más parafernalia que solo distrae y llena de hojarasca la poca creatividad que nos queda. Otorgará un propósito, un fin, y supondrá un viaje de dentro hacía fuera, y vuelta a entrar.


De ahí, mi proyecto: VARIABLE