Punta de las Piletas, 21 de agosto de 2019 - Ferminchovazquez




Podría haber pasado mil veces por este sitio, y hasta que no he ido con una cámara en la mano no he reparado en la magia de sus detalles. 

Mirar desde un visor, a través de un objetivo, con una cámara en la mano, te obliga a adoptar una mirada diferente. Podría decirse que la cámara te lleva de la mano a descubrir detalles en los que antes no habías reparado.




Dice el gran Tino Soriano que la dificultad de la fotografía estriba en la facilidad de la captura de la imagen. Las cámaras, los móviles, consiguen un resultado casi perfecto, donde es la mano que los emplea la que generalmente no sabe aprovechar las posibilidades de la escena que tenemos delante. 


Esto supone un auténtico reto, pues una vez alcanzada la técnica de dominar tu cámara, solo queda la mirada del que hace el disparo, y es ahí donde  el fotógrafo se expone y se revela a los demás.


El reto es aún mayor cuando vivimos atosigados por infinitas imágenes que se publican y comparten cada día. Quizás, lo mejor es fotografiar para uno mismo, independientemente del impacto que pueda tener la imagen captada. Es la suerte que tiene el fotógrafo aficionado. No  tiene que rendir cuentas al espectador, al público, o al cliente.





Existe la magia al nuestro alrededor, solo tenemos que estar ahí, con ojos nuevos, para poder apresarla.